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Las Desencantadas (Sepan Cuantos, #297) Pierre Loti

Las Desencantadas (Sepan Cuantos, #297)

Pierre Loti

Published 1988
ISBN : 9789684522961
Paperback
156 pages
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 About the Book 

Se ha preguntado un poeta: ¿qué fue de las nubes de antaño? ¿Qué se hicieron las que una tarde, en nuestra juventud, recostados sobre el césped de un jardín, con admiración y deleite vimos pasar majestuosas sobre nuestras cabezas? Las dispersó el viento, sin duda, o se disolvieron en lluvia: ?que tu amante es el polvo y tu amor será barro?, recordó a una ?blanquísima virgen de los espacios?, para castigar su orgullo, Manolo Altolaguirre.Hubo una época, ahora nos parece difícil creerlo, en que el escultor más admirado era Thorwaldsen, en que el compositor más aplaudido fue Meyerbeer- en que los pintores que gozaban de mayor crédito eran Fortuny y Sorolla, en que se recitaba a Campoamor, y en las fiestas familiares se tocaba al piano San Francisco caminando sobre las aguas (¿o era Jesucristo, y lo que hacía San Francisco era hablar con los pájaros?), de Liszt. Y en que el libro que estaba en todas las manos, pero principalmente en las de las damas, era Las desencantadas. Hoy se lee ese libro o por mera curiosidad, o por atavismo- por nostalgia de que lo leyeron nuestras abuelas, y sobre él derramaron lágrimas, y lo consideraron una obra maestra del arte de narrar- pero el que se lanza a la aventura de conocerlo, no se arrepiente, pues aprende algo sobre una sensibilidad que ya no es la de nuestros tiempos.El que lee la obra completa de Loti, sobre todo si lo hace en un orden cronológico de publicación, irá encontrando en ella, algo disimulada a veces, su biografía: le verá lanzarse al mar, al escoger la carrera de marino, y de recorrer los cinco océanos, y las tierras que ellos bañan- no hay continente que le sea desconocido, desde Noruega a la Polinesia, de Nueva York a Tokio- los desiertos de Persia, de Marruecos, de Egipto, los cementerios de Turquía, las montañas de Serbia, las casas particulares de Santiago de Chile, los pantanos de Siam o los pasos de montaña de Vasconia, todo lo ha visto y todo lo ha descrito.Turquía fue siempre, de todas las naciones que visitó y acerca de las cuales escribió bellos libros, la preferida de Loti: ya era turco su primer libro, Aziyadé, de 1879, y hacia esa su segunda patria o patria de elección, Turquía, volvía sus ojos de moribundo cuando en Rochefort recibió, pocos meses antes de morir, a una embajada otomana encabezada por la esposa del representante diplomático turco en Francia, madame Ferid Bey, que iba a llevarle un curioso regalo: una alfombra tejida por niñas huérfanas que vieron a sus padres y a sus madres perecer asesinados por los griegos en Andrinópolis, Loti, colgado de los brazos de dos antiguos marinos, Pedro y Luciano, que llevaban cuarenta años a su servicio, recibió a aquella misión a oscuras, casi, en su propia mezquita iluminada sólo por un par de cirios- la mezquita que se hizo construir en el segundo piso, en su casa de Rocherfort, con restos de demolición comprados en Turquía y luego sacados de allí, y metidos a Francia, de contrabando.